En la sala de espera estaba sentado un hombre alto y moreno, tan delgado que la camisa parecía colgarle de los huesos. Era obvio que no había llegado por un problema menor: se le veía mal, verdaderamente enfermo.
Mi amigo observó con curiosidad al personaje y cuando tocó su turno le preguntó a la doctora por él. “Es Teodoro Palacios Flores”, le contó. “Ya perdió un ojo y estamos haciendo lo posible por evitar que se quede ciego. Está muy mal de la diabetes y prácticamente no tiene qué comer. Hoy yo le pagué el desayuno”.
Al salir de la clínica, mi amigo me llamó indignado. “No lo puedo creer”, repetía. “La mayor gloria del deporte nacional, y verlo así, ¡en esa pobreza…!”.
A mí no me extraña. En Guatemala no existe reconocimiento ni gratitud a las figuras que podrían forjar identidad y orgullo de nación. En vez de convertirlos en héroes culturales, aquí a los artistas y atletas se les ignora.
El caso de Teodoro Palacios resulta particularmente triste porque su historia personal es de leyenda. Nació en 1939, en la Gran Depresión, y su mamá se llamaba Calcuta. Murió cuando Teodoro tenía dos años y él no la recuerda porque jamás vio una foto suya.
Al quedar huérfano vivió con su abuela y luego con dos tías. A los diez años ya no lo pudieron alimentar y entonces se fue a Puerto Barrios, donde lustró zapatos y trabajó en una panadería. Muchas veces le tocaba dormir en la calle, bajo los árboles.
Cuando tuvo edad suficiente, entró al ejército donde por primera vez en su vida pudo dejar de preocuparse de cómo iba a obtener techo y comida. Ahí no tardaron en descubrir sus aptitudes deportivas. Primero jugó fútbol y estuvo a punto de jugar con el Aurora.
En una ocasión el entrenador los puso a saltar y Teodoro logró una marca de 1.80 metros. Los compañeros no creían el portento: pensaron que el metro estaba defectuoso. A partir de ese momento el entrenador del Ejército y el jefe de la base decidieron retirarlo de la cancha de fútbol e iniciarlo en el atletismo.
Teodoro demostró un talento natural para esa disciplina. En la biografía que él mismo escribió cuenta que se presentó descalzo al área de salto de su primera competencia internacional. Al verlo, el rival mexicano le preguntó por sus zapatos. “No tengo”, respondió Teodoro. El compañero le prestó los suyos y Teodoro, al correr con zapatillas sintió que lo empujaban hacia arriba. Salió del estadio con su primera medalla de oro.
A pesar de que siguió cosechando trofeos, los dirigentes deportivos de Guatemala nunca le dieron recursos para desarrollarse. Las historias que cuenta Teodoro dan vergüenza: no tenía entrenador ni zapatos ni uniforme. En una ocasión tuvo que atravesar el Atlántico con 25 centavos en la bolsa y para las Olimpiadas de 1968 desfiló abanderando a la delegación ¡de México! porque Guatemala no lo envió a competir.
En esas condiciones, resulta natural que Teodoro Palacios emigrara a los Estados Unidos, donde después de hacer todo tipo de oficios, obtuvo una maestría en educación.
Hace algunos años, regresó a Guatemala con el sueño de trabajar por la niñez vulnerable. De la misma forma en que aquí nunca le dieron “ni un radio de Q5” por sus logros deportivos, nadie le apoyó.
A pesar de que la CDAG recibe una millonada cada año, no se han preocupado de darle a Teodoro Palacios lo mínimo que merecería: una vejez digna. Lejos de ello, siguen centaveándole los recursos a los deportistas, mientras los dirigentes hacen negocios, viajan como marajás y se gastan el dinero en idioteces como llevar gente al puerto.
Lo peor de todo es que nadie está pidiendo que le den a Teodoro Palacios el sustento de regalado: sería justo que él recibiera un uno por ciento de los ingresos del gimnasio que lleva su nombre o que lo contrataran como motivador de niños del sistema público.
¿Será eso pedir demasiado? ¿O va Guatemala a abandonar a su mejor atleta ahora que está viejo y enfermo?
domingo, 4 de abril de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
Henry fichará por los New York Red Bulls
Thierry Henry nunca ha ocultado su intención de jugar algún día en el soccer estadounidense. Y aunque aún le queda una temporada de contrato, parece que no la va a cumplir y el 30 de junio pondrá ya punto y final a una etapa de tres años en el FC Barcelona, uno de muy bueno y dos de muy malos.
RMC (Radio Montecarlo), un medio de gran prestigio y News Of the World coincidían este domingo al anunciar que Henry ya había decidido en qué equipo jugaría la próxima temporada y que este no era el Barça sino los New York Red Bulls. Ambos medios no dan más pistas sobre el tema.
Eso si, no se descarta la posibilidad que, al igual que hace Beckham, Henry aproveche los meses en los que no se dispute la Major League Soccer (MLS) para jugar cedido en algún equipo europeo.
RMC (Radio Montecarlo), un medio de gran prestigio y News Of the World coincidían este domingo al anunciar que Henry ya había decidido en qué equipo jugaría la próxima temporada y que este no era el Barça sino los New York Red Bulls. Ambos medios no dan más pistas sobre el tema.
Eso si, no se descarta la posibilidad que, al igual que hace Beckham, Henry aproveche los meses en los que no se dispute la Major League Soccer (MLS) para jugar cedido en algún equipo europeo.
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